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Labastida ya centraba su actividad en torno a la vid desde tiempos ancestrales. Localizada al abrigo de la Sierra de Toloño y alimentada por el río Ebro, Labastida es una de las zonas más favorables en Rioja Alavesa para el cultivo de la vid; ofreciendo unas condiciones inmejorables para producir uva con personalidad y carácter singulares.
No es de extrañar, por tanto, que a mediados de los años 60 un grupo de viticultores de Labastida, unidos por esta tierra privilegiada, apostaran por la elaboración y comercialización de sus vinos.
Qué mejor nombre por tanto para esta bodega éste, el de su villa, LABASTIDA.
Bodegas y Viñedos Labastida se encuentra en Labastida, cuna del clérigo ilustrado Manuel Quintano quien, allá por el 1786, introdujo en Rioja las técnicas bordelesas referentes a la crianza del vino.
Desde entonces, la historia de este pequeño pueblo y sus bodegas quedó marcada por la figura de este clérigo visionario. Buena muestra de ello, es la vocación de elaborar vinos de crianza en Bodega, que queda patente en las dos instalaciones con las que contamos dentro de la villa.
Sus nuevas instalaciones les permiten controlar el proceso de elaboración desde su origen y les sitúan en la vanguardia de las bodegas de Rioja. Están diseñadas pensando en las particularidades de los viñedos, atendiendo a las características y variedades de la uva.
Las perfectas condiciones de conservación de la zona más antigua de elaboración, fabricada en hormigón les han permitido volver al pasado logrando recuperar la artesanía de sus primeros años de historia.
Sus depósitos, de pequeña y mediana capacidad, aportan unas condiciones ideales de inercia térmica y microoxigenación. Condiciones perfectas, sin duda para elaborar, madurar y estabilizar de manera natural sus vinos.
El objetivo es producir en las uvas una maceración intracelular prefermentativa, que ayudará a extraer al máximo sus aromas primarios.
Gracias a la restauración realizada sobre la zona más antigua de elaboración, con resina epoxi y sistemas de control de temperatura, pueden elaborar vinos en sus depósitos de hormigón. Depósitos de pequeña y media capacidad, que protegen los vinos de los choques térmicos, permitiendo una mayor extracción de la fruta, y una estabilización natural más respetuosa con el vino.